Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Salcido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Salcido. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de noviembre de 2007

LA TEMPESTAD...

La estética de lo cruel


La obra de Ricardo Salcido es ácida, crítica, aguda; sus personajes, elaborados con una simplicidad gráfica son protagonistas de una cómica monstruosidad que alude con eficacia a los aspectos más decadentes de lo cotidiano. Su lenguaje se despliega en una ejecución de inmediatez expresiva: en pocos trazos es capaz de capturar la esencia del tortuoso existir de criaturas vivientes que semejan mutantes, parte humanos parte animales, que enfrentan dramas diversos que pueden provocar repugnancia o simpatía. No es una obra que recoja los aspectos más amables de la vida, sino que se muestra, en momentos, siniestra y cruel, haciendo de ella un excelente ejemplo de expresionismo gráfico. Es recurrente la escena del phagos en donde el personaje devora o es devorado, algunos de ellos hacen gala de poderosas dentaduras que refuerzan los gestos desesperados y angustiosos de sus cuerpos deformados seguramente por algún vicio contraído. Ricardo Salcido gusta de crear sus imágenes haciendo una fusión entre la técnica tradicional de dibujo a tinta y la imagen digitalizada logrando un resultado original y elocuente que satiriza sin miramientos la debilidad humana y que impregnado del humor negro necesario nos acerca sin duda alguna a presenciar con curiosidad y asombro el fascinante exorcismo de la psique.


Carlos Cardenas




Un monstruo fracasado
en un lugar solitario
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007

En la panza de la
ballena asesina mutante
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007



La sala de espera
de la clínica de quemados
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007

El fantasma con
delirio de persecución
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007



El huérfano abandonado
por barbudo
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007


El comedor de óxido cúprico
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007


Nacimiento y escape
del pequeño caníbal
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007


El comedor de sosa cáustica
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007


¡Vuelve, no me dejes vivo
por favor!
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007


La inolvidable experiencia
de las gorditas de medicina
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007


El fantástico ser
mitológico vidente
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007



La lluvia de napalm
en la fábrica de chocolates
Lasergrafía sobre papel
41.5 x 26.5cm
2007

domingo, 28 de octubre de 2007

Melodrama / las piezas


Jorge Ortega del Campo
Señor, ten piedad.
Rafia y matamoscas
Medidas variables
2007

Jorge Ortega del Campo
Nuestra Señora de las Circunferencias
Acrílico sobre yeso cerámico
22 x 67 x 27 cm
2007


Omar Ortiz
¡Happy birthday, Mr. President!

Acrílico sobre tela
60 x 80 cm
2007


Jorge Ortega del Campo
Loverboy
Inyección de tinta sobre lienzo
100 x 100 cm
2007


Ricardo Luján
Leda
Óleo sobre tela
50 x 60 cm
2007


Omar Ortiz
Girl
Tela y pedrería de fantasía
50 x 40 cm
2007


Ricardo Salcido
Sin título
Acrílico sobre felpa
94 x 56 cm
2007


Ricardo Salcido
Fosa común
Tela, hilo, relleno.
Medidas variables
2007


Omar Ortiz
Eat
Unicel y tela
50 x 40 cm
2007


Ricardo Luján
Dinosaurio
Acrílico sobre barro cocido
33 x 13 x 19 cm
2007


Jorge Ortega del Campo
Chocolate & vainilla
Díptico
Impresión cromógena
67 x 50 cm c/u
2006


Ricardo Luján
Casanova
Óleo sobre tela
50 x 70 cm
2007


Ricardo Salcido
Procesos de alimentación Nº 1

Acrílico sobre papel

500 x
200 cm
2007


Ricardo Luján
Her springtime
45 x 60 cm
Lápiz sobre papel, hilo dorado, tela estampada
2007

Detalle

vistas de la exposición






Los que estuvieron... y salieron en la foto






martes, 9 de octubre de 2007

¡Dios mío, hazme culto!

(dar click en la imagen para agrandar)

«A veces me gustaría deshacerme de la responsabilidad de vivir la vida, y cuajarme a ver telenovelas»
David Tremary


«El melodrama, parecido al melólogo pero con varios personajes, es una obra teatral cargada de trozos sentimentales subrayados por música. Etimológicamente el melodrama se define como teatro musical.
»El primero en definir el melodrama fue el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau. Rousseau lo definió con las siguientes palabras: "un tipo de drama donde las palabras y la música, en vez de caminar juntas, se presentan sucesivamente, y donde la frase hablada es de cierta manera anunciada y preparada por la frase musical".
»La influencia del premio Nóbel Jacinto Benavente asentó las bases del melodrama actual. El melodrama está presente en la televisión como telenovela.
»En la actualidad el término melodrama se aplica a cualquier obra actoril en formato audiovisual donde las emociones del espectador sean inducidas o favorecidas por la música, y que esto se haga de una manera muy marcada. Cabe notar que el cine y las series de televisión suelen utilizar a profusión la musicalización para transmitir o inducir las emociones, sin embargo, el término melodrama no se les aplica por lo general, pues tal término se ha convertido en una etiqueta despectiva, para las obras que intentan inducir más emoción con su musicalización y con el sentimentalismo exagerado, que con su contenido.» (http://es.wikipedia.org/wiki/Melodrama)
Melodrama es la tercera exposición de Regato208 / Espacio de Arte Contemporáneo y la primera donde los cuatro integrantes de este casi-casi-colectivo epónimo muestran el trabajo que han venido desarrollando en los últimos meses.
En esta ocasión no hubo un tema definido, no son piezas mandadas a hacer para encajar dentro de tal o cual proyecto, sino el resultado de sesiones donde las motivaciones, las debilidades y cualidades de ideas que pueden convertirse en piezas se discuten en grupo hasta obtener el resultado que se buscaba (como piezas individuales). Sin embargo, la lectura de las piezas en su conjunto resulta sumamente divertida, abordando desde el particular punto de vista de cada autor y de manera desenfadada e inocente, temas que de tan recurrentes pueden parecer ya tópicos: El conflicto (ante uno mismo y ante los otros), la religión, el sexo, el mito, la mujer y el amor –siempre el amor –.
Cada una de las piezas que se presentan es como un enunciado; tienen sujeto y predicado. Si bien el sustantivo difiere en cada caso (yo, tu, él[la], nosotros… etc.), el verbo va más o menos por el mismo rumbo y nos presenta a alguien que, ya sea voluntariamente o forzado, se encuentra en una situación vulnerable de la que no quiere o no puede salir. Así, Ricardo Salcido nos muestra un políptico y un «mural» donde, no sin resentimiento, se habla de desigualdad y la opresión; unos simpaticos beanies donde los opresores se vuelven objetos coleccionables; un clamor derrotista sin destinatario definido donde se reniega del futuro porque seguramente, como todo lo demás, será insoportable y, por último, unas pegatinas de una familia feliz… lleve las suyas para pegarlas en su automóvil. Salcido cumple en esta muestra el rol del adolescente; sabe lo que se espera del él como tal y se divierte dando gusto, ofreciendo tan pocos argumentos y tanto sarcasmo en su discurso panfletario que el espectador no sabe exactamente cómo reaccionar.
Omar Ortiz es un pintor que parece haber descubierto recién que no tenía que pasarse la vida haciendo paisajes y últimas cenas y que, de hecho, no tenía que ser pintor, que por el momento el dibujo le ofrecía la mejor posibilidad de resolver sus piezas, en donde se aprecia que aun no se conoce del todo cuáles son aquellas reglas que se quiere romper pero, sin embargo, la idea de la transgresión está presente: Ortiz nos muestra un dibujo de unas hermanas siamesas peleando por un vestido –cualquier parecido con las batallas campales en época de rebajas no es coincidencia, como tampoco lo es la casi tímida crítica a la gente cuyo mundo es así de pequeñito (y se que te reirás) y monotemático – y su contraparte: una Marilyn Monroe para nada vacía –perdón por la metáfora facilota –; unos dibujitos cheap & chic en bonito satín de $15.00 el metro y pedrería de plástico y unas interesantes frases sumamente parecidas al famoso cuento de Monterroso (aunque en unos casos le tira más a filosofía de calendario) escritas en tiras de plástico de etiquetar (cheap & cheap).
Ricardo Luján es un pintor ansioso de contemporaneidad cuyas piezas resultan casi siempre más elegantes y sutiles de lo que planea y que siempre se debate entre ser un joven artista de propuesta o un joven artista de encargos, resultando más o menos exitoso en ambas cosas al tiempo que compra todas las revistas de arte pero no lee ninguna. Lujan nos presenta su versión de los mitos de Leda y Ganímedes, reinterpretando y actualizando (como se hace desde el Renacimiento) las historias clásicas; vemos también una nueva pieza dedicada a Bety Page, su más reciente fetiche; un retrato de su padre como joven boxeador en una jungla tropical donde sus guantes y técnica son poco más que inútiles y una pequeña escultura de un dinosaurio donde los ornamentales motivos presentados en su serie anterior (Pimper) se vuelven más permanentes y menos pertinentes.
Jorge Ortega, particularmente cansado de que se diga que su obra es de estilo manga, presenta dos piezas que son consecuencia natural de otras presentadas en la exposición Katari-be: una virgen decorada con círculos, donde el título cambia radicalmente el discurso de las tres vírgenes presentadas con anterioridad, y otro nuevo gráfico inspirado en los mándalas orientales complementado con la letra de otra canción preadolescente (con la interesante taxonomía que dicho adjetivo plantea: ¿adolescente?, ¿postadolescente?, ¿neoadolescente?, etcétera). Continuando con la temática religiosa, Ortega exhibe una pieza que consiste en matamoscas bordados con rafia, donde se explora el acto de despojar de su función a un objeto utilitario a través de la decoración y, finalmente, un díptico donde se muestra la relación, normalmente antagónica, de los opuestos a través de la vainilla y el chocolate.
Lejos de hablar de lo que esta in y lo que esta out, de la vanguardia, la tradición, lo canónigo, lo sagrado, lo sublime, lo arrobador, lo magnífico, lo maduro, lo sensible, lo onanista, lo culto, lo institucional, lo extraño y maravilloso, lo moderno (or whatever), lo monumental y demás adjetivos curiositos; dejando de lado nuevas tendencias y viejas corrientes, en Melodrama se muestra el trabajo de un pequeño grupo de artistas emergentes que discurren sobre aquellas situaciones que les son familiares y que son coherentes con su formación, sus vivencias y el marco geográfico, histórico y social que les tocó vivir. Si bien a los artistas aquí expuestos no se les llena la boca al hablar, por ejemplo, de la ruptura, si se puede observar cierto orgullo al saber que no se presentan piezas que son bonitas por bonitas, cultas por cultas, o novedosas por novedosas, sino que detrás de ellas hay un proceso indispensable, «justo y necesario» en la elaboración de todo discurso.
Por cierto, el nombre de la exposición sí es irónico. Aquí, queridos espectadores, no encontrarán efectos especiales.

jueves, 9 de agosto de 2007

Tarde (muy muy tarde) pero sin sueño...


Esta es la exposción de Ricardo Salcido, que hace ya meses se presentó en el Instituto Municipal del Arte y la Cultura de Durango, en el Salón de proyectos.
En Regato208 agradecemos el apoyo de la entonces alcaldesa de Durango, Lic. Amalia Ibarra Gómez: de la Directora del IMAC, Ing. Corín Martínez Herrera y del Subdirector del IMAC, Carlos Cázares Ramírez, al Igual que a todos aquellos que de un modo u otro hicieron posible este evento, a los asistentes y a los representantes de los medios.
Aquí esta el link a la nota publicada en El Siglo de Durango.

Este era un renacuajo ...y otras historias de error.

Vivieron felices y comieron perdices...
Obra gráfica y dibujo de Ricardo Salcido Piñera.





“Este era un renacuajo triste, solitario y jodido”, qué mejor manera de comenzar una historia tormentosa y patética.



La obra de Ricardo Salcido es sumamente peculiar: narrativa, delicada, y nostálgica, tiene la cualidad de despertar la compasión y la ternura del espectador. La retórica empleada por Salcido es sumamente sencilla y por lo mismo facilita la comprensión por parte de quien contempla su obra y le permite imaginar los nudos y desenlaces de las casi-historias que cada pieza nos propone. Todo está en nuestras manos y cada quien ve lo que quiere ver.


Su trabajo encuentra inspiración en la tradición del arte secuencial o historieta, la narratividad es pues, esencial, y se ve respaldada en su discurso narrativo por el propio discurso estético y el tratamiento formal de cada pieza. Los dibujos con estética infantil se esfuerzan tanto en ser ingenuos que de verdad terminan siéndolo, todo ello con un elemento de humor que contrasta con la aparente falta de policía que desprende su obra. Las palabras altisonantes en esta ocasión no hacen sino contribuir a la simpatía que estos dibujos trazados con las vísceras nos despiertan.


Lejos de ser un catalogo de desventuras, las piezas que Salcido nos presenta en esta, su primera exposición, nos invitan, de una manera que raya en lo cursi –hay que decirlo –a extrapolar, a ver dentro de nosotros mismos, a rascar y escarbar en nuestro interior parar buscar lo mejor del alma humana y encontrar ese sentimiento, cosa o invento que a veces se nos olvida que existe: la esperanza. Y es que cuando las circunstancias son tan agobiantes que queremos mandar todo a la chingada sólo nos queda esperar el final feliz.
Jorge Armando Ortega del Campo






La obra




La catarsis (¡Ah, que rico!)
Inyección de tinta sobre lona plástica
50x100 cm
2007

Duele un poco no tenerte.
Inyección de tinta sobre lona plástica
73x100 cm
2007


Un extraño vacío.
Inyección de tinta sobre lona plástica
70x100 cm
2007


Moraleja: El machete puede más que la constancia.
Inyección de tinta sobre lona plástica
58x100 cm
2007


Part of me
Inyección de tinta sobre lona plástica
116x100 cm
2007


Traición al atardecer
Inyección de tinta sobre lona plástica
128x100 cm
2007


El vato loco que siempre va a la ferretería
Inyección de tinta sobre lona plástica
87x100 cm
2007


Patoaventuras en el mar
Inyección de tinta sobre lona plástica
100x85 cm
2007


Este era un renacuajo que tenía una pistola.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007


Este era un renacuajo dragón.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007


Este era un renacuajo desnutrido.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007

Este era un renacuajo tan noble
que prefirió comerse a sí mismo
antes que a sus hermanos.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007

Este era un renacuajo triste, solitario y jodido.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007

Este era un renacuajo con Complejo de Edipo.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007


Este era un renacuajo alcohólico.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007


Este era un renacuajo que vendió su alma al diablo.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007
Este era un renacuajo jorobado.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007


Este era un renacuajo con el corazón hecho mierda.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007
Este era un renacuajo que nunca maduró.
Agua, papel mágico y algodón
20x25 cm
2007

Estos eran dos renacuajos siameses.
Agua y papel mágico
40x25 cm
2007
Este era un renacuajo que fumaba placebos.
Agua y papel mágico
20x25 cm
2007