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domingo, 28 de octubre de 2007

Melodrama / las piezas


Jorge Ortega del Campo
Señor, ten piedad.
Rafia y matamoscas
Medidas variables
2007

Jorge Ortega del Campo
Nuestra Señora de las Circunferencias
Acrílico sobre yeso cerámico
22 x 67 x 27 cm
2007


Omar Ortiz
¡Happy birthday, Mr. President!

Acrílico sobre tela
60 x 80 cm
2007


Jorge Ortega del Campo
Loverboy
Inyección de tinta sobre lienzo
100 x 100 cm
2007


Ricardo Luján
Leda
Óleo sobre tela
50 x 60 cm
2007


Omar Ortiz
Girl
Tela y pedrería de fantasía
50 x 40 cm
2007


Ricardo Salcido
Sin título
Acrílico sobre felpa
94 x 56 cm
2007


Ricardo Salcido
Fosa común
Tela, hilo, relleno.
Medidas variables
2007


Omar Ortiz
Eat
Unicel y tela
50 x 40 cm
2007


Ricardo Luján
Dinosaurio
Acrílico sobre barro cocido
33 x 13 x 19 cm
2007


Jorge Ortega del Campo
Chocolate & vainilla
Díptico
Impresión cromógena
67 x 50 cm c/u
2006


Ricardo Luján
Casanova
Óleo sobre tela
50 x 70 cm
2007


Ricardo Salcido
Procesos de alimentación Nº 1

Acrílico sobre papel

500 x
200 cm
2007


Ricardo Luján
Her springtime
45 x 60 cm
Lápiz sobre papel, hilo dorado, tela estampada
2007

Detalle

vistas de la exposición






Los que estuvieron... y salieron en la foto






martes, 9 de octubre de 2007

¡Dios mío, hazme culto!

(dar click en la imagen para agrandar)

«A veces me gustaría deshacerme de la responsabilidad de vivir la vida, y cuajarme a ver telenovelas»
David Tremary


«El melodrama, parecido al melólogo pero con varios personajes, es una obra teatral cargada de trozos sentimentales subrayados por música. Etimológicamente el melodrama se define como teatro musical.
»El primero en definir el melodrama fue el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau. Rousseau lo definió con las siguientes palabras: "un tipo de drama donde las palabras y la música, en vez de caminar juntas, se presentan sucesivamente, y donde la frase hablada es de cierta manera anunciada y preparada por la frase musical".
»La influencia del premio Nóbel Jacinto Benavente asentó las bases del melodrama actual. El melodrama está presente en la televisión como telenovela.
»En la actualidad el término melodrama se aplica a cualquier obra actoril en formato audiovisual donde las emociones del espectador sean inducidas o favorecidas por la música, y que esto se haga de una manera muy marcada. Cabe notar que el cine y las series de televisión suelen utilizar a profusión la musicalización para transmitir o inducir las emociones, sin embargo, el término melodrama no se les aplica por lo general, pues tal término se ha convertido en una etiqueta despectiva, para las obras que intentan inducir más emoción con su musicalización y con el sentimentalismo exagerado, que con su contenido.» (http://es.wikipedia.org/wiki/Melodrama)
Melodrama es la tercera exposición de Regato208 / Espacio de Arte Contemporáneo y la primera donde los cuatro integrantes de este casi-casi-colectivo epónimo muestran el trabajo que han venido desarrollando en los últimos meses.
En esta ocasión no hubo un tema definido, no son piezas mandadas a hacer para encajar dentro de tal o cual proyecto, sino el resultado de sesiones donde las motivaciones, las debilidades y cualidades de ideas que pueden convertirse en piezas se discuten en grupo hasta obtener el resultado que se buscaba (como piezas individuales). Sin embargo, la lectura de las piezas en su conjunto resulta sumamente divertida, abordando desde el particular punto de vista de cada autor y de manera desenfadada e inocente, temas que de tan recurrentes pueden parecer ya tópicos: El conflicto (ante uno mismo y ante los otros), la religión, el sexo, el mito, la mujer y el amor –siempre el amor –.
Cada una de las piezas que se presentan es como un enunciado; tienen sujeto y predicado. Si bien el sustantivo difiere en cada caso (yo, tu, él[la], nosotros… etc.), el verbo va más o menos por el mismo rumbo y nos presenta a alguien que, ya sea voluntariamente o forzado, se encuentra en una situación vulnerable de la que no quiere o no puede salir. Así, Ricardo Salcido nos muestra un políptico y un «mural» donde, no sin resentimiento, se habla de desigualdad y la opresión; unos simpaticos beanies donde los opresores se vuelven objetos coleccionables; un clamor derrotista sin destinatario definido donde se reniega del futuro porque seguramente, como todo lo demás, será insoportable y, por último, unas pegatinas de una familia feliz… lleve las suyas para pegarlas en su automóvil. Salcido cumple en esta muestra el rol del adolescente; sabe lo que se espera del él como tal y se divierte dando gusto, ofreciendo tan pocos argumentos y tanto sarcasmo en su discurso panfletario que el espectador no sabe exactamente cómo reaccionar.
Omar Ortiz es un pintor que parece haber descubierto recién que no tenía que pasarse la vida haciendo paisajes y últimas cenas y que, de hecho, no tenía que ser pintor, que por el momento el dibujo le ofrecía la mejor posibilidad de resolver sus piezas, en donde se aprecia que aun no se conoce del todo cuáles son aquellas reglas que se quiere romper pero, sin embargo, la idea de la transgresión está presente: Ortiz nos muestra un dibujo de unas hermanas siamesas peleando por un vestido –cualquier parecido con las batallas campales en época de rebajas no es coincidencia, como tampoco lo es la casi tímida crítica a la gente cuyo mundo es así de pequeñito (y se que te reirás) y monotemático – y su contraparte: una Marilyn Monroe para nada vacía –perdón por la metáfora facilota –; unos dibujitos cheap & chic en bonito satín de $15.00 el metro y pedrería de plástico y unas interesantes frases sumamente parecidas al famoso cuento de Monterroso (aunque en unos casos le tira más a filosofía de calendario) escritas en tiras de plástico de etiquetar (cheap & cheap).
Ricardo Luján es un pintor ansioso de contemporaneidad cuyas piezas resultan casi siempre más elegantes y sutiles de lo que planea y que siempre se debate entre ser un joven artista de propuesta o un joven artista de encargos, resultando más o menos exitoso en ambas cosas al tiempo que compra todas las revistas de arte pero no lee ninguna. Lujan nos presenta su versión de los mitos de Leda y Ganímedes, reinterpretando y actualizando (como se hace desde el Renacimiento) las historias clásicas; vemos también una nueva pieza dedicada a Bety Page, su más reciente fetiche; un retrato de su padre como joven boxeador en una jungla tropical donde sus guantes y técnica son poco más que inútiles y una pequeña escultura de un dinosaurio donde los ornamentales motivos presentados en su serie anterior (Pimper) se vuelven más permanentes y menos pertinentes.
Jorge Ortega, particularmente cansado de que se diga que su obra es de estilo manga, presenta dos piezas que son consecuencia natural de otras presentadas en la exposición Katari-be: una virgen decorada con círculos, donde el título cambia radicalmente el discurso de las tres vírgenes presentadas con anterioridad, y otro nuevo gráfico inspirado en los mándalas orientales complementado con la letra de otra canción preadolescente (con la interesante taxonomía que dicho adjetivo plantea: ¿adolescente?, ¿postadolescente?, ¿neoadolescente?, etcétera). Continuando con la temática religiosa, Ortega exhibe una pieza que consiste en matamoscas bordados con rafia, donde se explora el acto de despojar de su función a un objeto utilitario a través de la decoración y, finalmente, un díptico donde se muestra la relación, normalmente antagónica, de los opuestos a través de la vainilla y el chocolate.
Lejos de hablar de lo que esta in y lo que esta out, de la vanguardia, la tradición, lo canónigo, lo sagrado, lo sublime, lo arrobador, lo magnífico, lo maduro, lo sensible, lo onanista, lo culto, lo institucional, lo extraño y maravilloso, lo moderno (or whatever), lo monumental y demás adjetivos curiositos; dejando de lado nuevas tendencias y viejas corrientes, en Melodrama se muestra el trabajo de un pequeño grupo de artistas emergentes que discurren sobre aquellas situaciones que les son familiares y que son coherentes con su formación, sus vivencias y el marco geográfico, histórico y social que les tocó vivir. Si bien a los artistas aquí expuestos no se les llena la boca al hablar, por ejemplo, de la ruptura, si se puede observar cierto orgullo al saber que no se presentan piezas que son bonitas por bonitas, cultas por cultas, o novedosas por novedosas, sino que detrás de ellas hay un proceso indispensable, «justo y necesario» en la elaboración de todo discurso.
Por cierto, el nombre de la exposición sí es irónico. Aquí, queridos espectadores, no encontrarán efectos especiales.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Chulo de bonito...

El Jabberwocky
Traducción según Adolfo de Alba
-
Era la asarvesperia y los flexilimosos toves
giroscopiaban taledrando en el vade;
debilmiseros estaban los borogoves;
bramatchisilban los verdilechos parde.
-
¡Cuidado con el Jabberwocky, hijo mío!
¡Cuídate de las mandíbulas que muerden,
de las garras que apresan!
Cuídate del pájaro Rapiña y del altanero Halcón.
-
Empuñó él su tajante espada,
y contempló a su terrible enemigo largo rato.
Se puso a la sombra del árbol tumtum
y duró un rato cavilando.
-
Luego, de un brinco, púsose presto,
y la mala bestia, con ojos fulgurantes
llegó resoplando por el sombrío bosque,
y al acercarse aullaba.
-
¡Uno, dos! ¡Uno, dos!
Sin cesar la filosa espada daba tajos.
Muerto lo dejó, y, cortándole la cabeza,
de allí se alejó presto.
-
-¿Mataste al fin a la mala bestia, al tremando Jabberwocky?
¡Ven a mis brazos, niño querido!
¡Hermoso día! ¡Hurra! ¡Hurra!-
gritaba con alegría.
-
Era la asarvesperia y los flexilimosos toves
giroscopiaban taledrando en el vade;
debilmiseros estaban los borogoves;
bramatchisilban los verdilechos parde.
Lewis Carrol



Las piezas de la serie Pimper de Ricardo Luján son cúmulos de elementos comúnmente utilizados en los tatuajes. Resultan ser un aglomerado de estas imágenes que han sido desarticuladas y armadas casi al azar en composiciones de marcada rigidez geométrica donde la coherencia aparece evidentemente subordinada al ornamento y la estructura formal.


Pimper es un termino del inglés antiguo que significa algo así como “vestir con elegancia”, probablemente de esta palabra surge el termino pimp.


Lo que hace Luján en su trabajo actual es una especie de embellecimiento de los muros del espacio de exhibición. Los muros son la obra de arte puesto que han sido vestidos para fungir como tal, sin objetos ajenos a ella. Se escogen motivos comunes en la decoración corporal para hacer una analogía entre la piel y el muro, otorgando de esta manera, aunque sea superficialmente, cierta cualidad orgánica al espacio expositivo.


Lo que no le falta a estas piezas es sentido del humor. Son una imitación irónica de los vicios decorativos del “mal gusto” y su, con frecuencia, desafortunada habilidad para combinar ornamentos. Las composiciones son fundamentalmente incoherentes: un sagrado corazón con nochebuenas, una santa con rollos de sushi, una flor de loto con gallos, etcétera. La distorsión de los referentes originales se busca y se logra. Luján se arroja sin miramientos dentro del kitsch y el camp, estilos artísticos donde el mal gusto y la exageración son determinantes. Las frases que se ven comúnmente en, por ejemplo, autobuses urbanos, son también protagonistas de estas piezas.


El kitsch es una parte inevitable del se humano; su único antídoto es ser consiente de él. Dicho término define al arte que es considerado como una copia inferior de un estilo existente. También se utiliza el término kitsch en un sentido más libre para referirse a cualquier arte que es pretencioso, pasado de moda o de mal gusto; una obra de arte o un suceso que tiene características vulgares, de mal gusto o popular. La palabra probablemente pueda ser comparada con el término naco, pero a diferencia de ésta, lo que se define como kitsch, aunque de mal gusto, adquiere una valoración artística o por lo menos positiva.


Cada pieza es una cuidadosa selección de signos empleados en imágenes de la cultura popular. Ciertos elementos son tomados y recombinados generando una nueva sintaxis. Independientemente de referencias a corrientes estéticas, las piezas que Ricardo Luján nos muestra son relevantes no por su erudición ni por el uso de la ironía o el sarcasmo. Lo relevante en ellas es la resignificación de los símbolos empleados, la descontextualización y recontextualización de los signos: Pura gramática, pura sintaxis y la asignación y posibilidad de nuevas formas de lecturas a referentes ya conocidos y las paradojas visuales que se nos presentan en cada pieza.
Jorge Armando Ortega del Campo
Durango, Dgo., verano de 2005


Estas son imágenes de algunas de las piezas que se exhiben ahora en Regato208 / Espacio de Arte Contemporáneo en la exposición Pimper de Ricardo Luján.


Dios me ayude
Acrílico sobre muro
Medidas variables
2007



En ti confío
Acrílico sobre muro
Medidas variables
2007



Jesus is my home
Acrílico sobre muro
Medidas variables
2007


Angie
Acrílico sobre muro
Medidas variables
2007



Proverbio oriental
Acrílico sobre muro
Medidas variables
2007

Agradecimientos

Jorge Herrera Delgado
Corín Martínez Herrera
Omar Ortiz Hernández
María de los Ángeles Murillo Martínez
Osiris Orozco Núñez
Jaime Andrade Hernández
Pablo Valdez Lucio

viernes, 6 de julio de 2007

Nuevecita y mejorada


jueves, 12 de abril de 2007

El espacio...

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